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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Ese (claro)oscuro objeto de deseo


iPhone4


Te amo - te odio - te amo - te odio y viceversa.


domingo, 15 de noviembre de 2009

"Ahora retumba un poco"

"Ahora retumba un poco"
Mi médico estomatólogo.

La diferencia entre un dentista y un minero es poquísima. Los dos escarban buscando oquedades para encontrar pequeños tesoros en ellas ya sea en forma de posibles empastes o de carbono puro y duro u otros metales más o menos preciosos.

Yo tengo la suerte de que mi destista no tiene un afán de lucro desmesurado. Es su negocio y lógicamente no trabaja gratis pero es bastante contenido. En todo caso, si tuviera que destacar una cosa de mi dentista es la extraordinaria precisión con la que se expresa: "ahora vas a sentir un poco de fricción"; "ahora un poco de ruido"; "esto da dentera"; "un poco de grima"; "esto chirría"; "ahora tienes que abrir fuerte y cansa un poco"; "ahora retumbra"; "vas a sentir una punción aguda diez segundos". Y nunca, absolutamente nunca, me ha dicho esto te va a doler un poco. Así que, además de nunca haberme provocado dolor, me ha enseñado o simplemente compartido conmigo lo importante que es la precisión del lenguaje. Y lo importante que es saber tres segundos antes de que te hagan algo, qué es exactamente lo que te van a hacer.

Lo que no cambia es mi miedo. De pequeño hacia el dentista, con el tiempo, a su secretaría. C'est la vie.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Miedo



Pedro se vino a España con las credenciales de Joaquín Sabina. Seguro que Joaquín sabía, cuando lo presentó, que jugaba a caballo ganador. Tenía un diamante en bruto en sus manos. ¿Nunca habeís tenido la sensación de saber que no podeís fallar en una "apuesta"?

La primera vez que vi a Pedro (Guerra) fue las navidades de 1995 presentando Golosinas. Aquel muchacho (lo seguirá siendo independientemente de los años que tenga) con su pelo tan fantásticos, me cautivó y me identificó de inmediato. Sensible, sentimental, tímido, escurridizo... Recuerdo que mientras cantaba meceaba su cuerpo de una manera muy especial: literalmente que sus huesos se iban a desencajar.

Mucho tiempo después lo vi presentando Raiz y se pasó el concierto descalzo. Me gustó el símbolo.

Una de sus mejores letras dice así:

Tienen miedo del amor y no saber amar
Tienen miedo de la sombra y miedo de la luz
Tienen miedo de pedir y miedo de callar
Miedo que da miedo del miedo que da
Tienen miedo de subir y miedo de bajar

Tienen miedo de la noche y miedo del azul
Tienen miedo de escupir y miedo de aguantar
Miedo que da miedo del miedo que da
El miedo es una sombra que el temor no esquiva

El miedo es una trampa que atrapó al amor
El miedo es la palanca que apagó la vida
El miedo es una grieta que agrandó el dolor

Tenho medo de gente e de solidão (tengo miedo de la gente y de la soledad)
Tenho medo da vida e medo de morrer (tengo miedo de la vida y miedo de morir)
Tenho medo de ficar e medo de escapulir (tengo miedo de quedarme y miedo de escapar)
Medo que dá medo do medo que dá (miedo que da miedo del miedo que da)
Tenho medo de acender e medo de apagar (tengo miedo de encender y miedo de apagar)

Tenho medo de esperar e medo de partir (tengo miedo de espara y miedo de partir)
Tenho medo de correr e medo de cair (tengo miedo de corre y miedo de caer)
Medo que dá medo do medo que dá (miedo que da miedo del miedo que da)
O medo é uma linha que separa o mundo (el miedo es una línea que separa el mundo)

O medo é uma casa aonde ninguém vai (el miedo es una casa a donde nadie va)
O medo é como um laço que se aperta em nós (el miedo es como un nudo que se aprieta en nosotros)
O medo é uma força que não me deixa andar (el miedo es una fuerza que no me deja andar)
Tienen miedo de reír y miedo de llorar

Tienen miedo de encontrarse y miedo de no ser
Tienen miedo de decir y miedo de escuchar
Miedo que da miedo del miedo que da

Tenho medo de parar e medo de avançar (tengo miedo de para y miedo de avanzar)
Tenho medo de amarrar e medo de quebrar (tengo miedo de amarrar y miedo de romper)
Tenho medo de exigir e medo de deixar (tengo miedo de exigir y miedo de dejar)
Medo que dá medo do medo que dá (miedo que da miedo del miedo que da)
O medo é uma sombra que o temor não desvia (el miedo es una smbra que el temor no desvía)

O medo é uma armadilha que pegou o amor (el miedo es una trampa que atrapó al amor)
O medo é uma chave, que apagou a vida (el miedo es una llave que cerró la vida)
O medo é uma brecha que fez crescer a dor (el miedo es una grieta que hizo crecer el dolor)
El miedo es una raya que separa el mundo

El miedo es una casa donde nadie va
El miedo es como un lazo que se aprieta en nudo
El miedo es una fuerza que me impide andar

Medo de olhar no fundo (miedo de mirar el fondo)
Medo de dobrar a esquina (miedo de doblar la esquina)
Medo de ficar no escuro (miedo de quedarme en lo oscuro)
De passar em branco, de cruzar a linha (de pasar en blanco, de cruzar la línea)
Medo de se achar sozinho (miedo de encontrarme solo)
De perder a rédea, a pose e o prumo (miedo de perder la rienda, la pose y el tino)
Medo de pedir arrego, medo de vagar sem rumo (miedo de pedir ventaja, miedo de vagar sin rumbo)
Medo estampado na cara ou escondido no porão (miedo estampado en la cara o escondido en la bodega)

O medo circulando nas veias (el miedo circulando en las venas)
Ou em rota de colisão (o en ruta de choque)
O medo é do Deus ou do demo (el miedo es de Dios o del demonio)
É ordem ou é confusão (es orden o es confusión)
O medo é medonho, o medo domina (el miedo es pavoroso, el miedo domina)
O medo é a medida da indecisão (el miedo es la medida de la indecisión)
Medo de fechar a cara (miedo de volver la cara)

Medo de encarar (miedo de encarar)
Medo de calar a boca (miedo de callar la boca)
Medo de escutar (miedo de escuchar)
Medo de passar a perna (miedo de engañar)
Medo de cair (miedo de caer)
Medo de fazer de conta (miedo de disimular)
Medo de dormir (miedo de dormir)
Medo de se arrepender (miedo de arrepentirse)
Medo de deixar por fazer (miedo de dejar [algo] por hacer)
Medo de se amargurar pelo que não se fez (miedo de amargarse por lo que no se hizo)
Medo de perder a vez (miedo de perder la oportunidad)
Medo de fugir da raia na hora H (miedo de huir de la línea a la hora del ataque)

Medo de morrer na praia depois de beber o mar (miedo de morir en la playa después de beber el mar)
Medo… que dá medo do medo que dá (miedo que da miedo del miedo que da)

Miedo de Pedro Guerra (2001)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Alexitimia (una vez más)

Una querida profe de la universidad en Salamanca nos comentaba que era importante la precisión con la que la gente se expresaba. Recuerdo que decía que los esquimales eran capaces de identificar muchos tipos de hielo*. Ahora, desde una fuente a la que estoy suscrito, me llega el recuerdo a aquella profesora.

Todos tenemos la experiencia de ir a la ferretería sabiendo exáctamente qué es lo que necesitamos pero el ferretero siempre va más lejos. Si puntualizamos diciendo que queremos tuercas autoblocantes del número 6 él seguro que necesita saber si las queremos normales o galvanizadas (hablo sin ningún conocimiento de todo ello) Da igual la precisión con la que salgamos de casa a comprar lo que necesitemos. El ferretero siempre necesitará un dato más.

En la peli Crash hacen un guiño muy divertido a esto: una de las protagonistas va a una tienda de armas a comprar municiones para su revolver y por no saber matizar, acaba comprando, por no saber precisar, munición de fogueo. La trama de la peli supo sacar mucho juego con esto.

El diálogo era muy divertido:

[mujer entra en la tienda de armas a comprar munición]:

- ¿Qué clase de munición desea?
- La que corresponda
- Hay muchas clases (y comienza una retaila de tipos de municiones para acabar diciendo que además de todas esas hay una docena más que van con cualquier arma)

De la capacidad que tengamos de identificar nuestros sentimientos, tendremos más o menos resueltos los problemas que nos puedan provocar.

* Mi profesora citó dónde lo había leído. Creo recordar que era en "Diccionario de los Sentimientos" o "El Laberinto Sentimental" de Marina. No estoy seguro.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Ir vendido


Había muchas maneras de titular esta entrada: en bragas, de corbata... Pero elegí "ir vendido".

No sé si os ha pasado alguna vez. De repente, alguien usa una expresión que no conocíais. A mí es algo que me pasa con frecuencia. Mi curiosidad innata me obliga a preguntar casi de inmediato su significado pero recuerdo que la última vez, por no importunar la conversación, no lo hice. Por cierto, no os moletéis en buscar su significado. Yo ya lo he hecho y no figura (al menos no en la RAE) El tema es que su significado me asaltó de pronto, el otro día yendo en bici: me saltó literalmente a la cara. Concretamente bajando una fuerte y larga pendiente (sin frenos). Justo al comienzo de la bajada, tras un cambio de rasante, en lo que los matemáticos dicen punto de inflexión de una curva.

Hace días en este mismo blog había tirado los tejos a una lancha hinchable (que quede bien claro lo de "lancha") que me ha divertido mucho las tardes de verano. El tema es que, por muy inertes que sean las cosas y en especial las que no son más que aleaciones de metales, pues siguen teniendo su corazoncito [preguntad a cualquier informático que aprecie mínimamente su oficio si los ordenadores son meros "ordenadores"]. Y lo que si estaréis conmigo que cualquier cosa con corazoncito tiene también sus sentimientos: rencor, coraje... Os hablo de mi bici. En el post que os hablaba de mi lancha, ella aparecía como un personaje secundario, casi saliendo por la puerta de atrás. Y mi bici, habiendo dejado atrás cerca de 10.000km conmigo a cuestas, sin una avería que destacar (más que los típicos pinchazos, cambio de neumáticos, ajustes varios, etc.), infatigable y siempre dispuesta a más se debió sentir ofendida, menospreciada. No le culpo. De haber sido ella, yo hubiera hecho igual. No podemos comparar 10.000km contra, como mucho, 4 estúpidas millas por muy naúticas que sean. Además, hacía ya días que los frenos me habían dado serios avisos de estar en los huesos. No le presté atención. Unos días antes me dio un toque de atención en un semáforo amarillo cuando quise frenar pero ella se negó. Una llamada de alerta pero yo hice caso omiso. Uno nunca sabe cuando se queda al 0% de frenos y en verano intentas visitar lo mínimo el taller. Más ahora en época de crisis.

Pues así estaba el tema: calculo que sumando las 4 zapatas rendirían un 2%. Me imagino que mucha gente a eso le diría ir totalmente sin frenos pero yo me aferraba a ese escaso 2%. En todo caso, porcentaje a todas luces insuficiente cuando como digo la pendiente además de pindia es prolongada. Me tengo por muy habilidoso ante el manillar pero contra las leyes físicas no hay pericia que valga. Mi pericia, eso sí, evitó que me tirara a la cuneta (supe zizaguear para que se embalara lo menos posible; lo que se debe hacer en estos casos y pensé varias veces [por un vez en mi vida, me sorprendí de mi velocidad de pensamiento] pues había setos tupidos francamente tentadores) y conseguí llegar al cruce donde debía haber girado a la derecha pero opté por seguir recto aprovechando una pequeña cuesta que me sirvió de improvisado carril de frenado.

Cuando llevé la bici al taller el mecánico al ver las zapatas lo flipo un poco. Las he guardado como los niños conservan los dientes cuando se les caen.

lunes, 13 de julio de 2009

Alexitimia



"Los sentimientos son la medicina que no te prescriben los médicos pero que resulta tan imprescindible como la más urgente de las medicinas"
"Clorofila de la soledad"
"Los veranos son tan grises; los otoños solos de violín"
Rubia de la cuarta fila (Joaquín Sabina)


Entre tanto debate abierto hace años sobre si la psicología tiene que ser o no sanitaria, me viene a la cabeza una cita de Carlos Llamas que probablemente zanja de una vez por todas una polémica tan estúpida como irresoluble. Pues no sé, que últimamente, el trabajo me hace pensar cada vez más en los sentimientos.